BIBLIOGRAFÍA
COMPLEMENTARIA
LA
COMUNICACIÓN PARA GOBIERNOS Roberto
Izurieta
"Nosotros no trabajamos en imágenes, trabajamos
en realidades" Bernays
Edward
Bernays, doble sobrino de Sigmund Freud y uno de los más lúcidos comunicadores
de este siglo, tenía muy claro, que la comunicación no es sino parte
integral de una realidad. más allá de las aspiraciones o temores de la
comunicación como un instrumento de manipulación a través
de imágenes, símbolos o mensajes subliminales, y sobre todo en lo
que respecta a la comunicación en gobiernos, ésta es parte integral
de las realidades económicas, socioculturales y educacionales de cada uno
de los países. La comunicación no es ajena a ella. La
comunicación en gobiernos necesita de un gran interlocutor: los medios
de comunicación. Y si bien los medios, son también parte y el resultado
de las mismás realidades donde los gobiernos actúan, los medios tienen
sus propias limitaciones y su propia agenda. Los medios son interlocutores, pero
también y sobre todo son un negocio. De ahí la enorme dificultad
que gobiernos y gobernantes, de países en vías de desarrollo y desarrollados,
para comunicar sus políticas y conseguir el respaldo mínimo suficiente
para implementarlas.
Los gobiernos enfrentan la enorme tarea de cambiar o mejorar las realidades de
la vida cotidiana de la gente y comunicarla a través de un medio que es
parte de esas realidades y que y usufructúa de muchas de ellas. De ahí
la necesidad de establecer una relación simbiótica basada en la
confianza y respeto mutuo. Simbiótica en el sentido que ambos se necesitan
y más allá de sus propias limitaciones, pueden y deben colaborar mutuamente
para el desarrollo de sus sociedades. Este
documento de trabajo no pretende ser un rosario de quejas o denuncias. Tampoco
pretende ser un documento normativo de como deberían ser los gobiernos,
los medios y su relación. Ni tampoco pretende desarrollar una Teoría
de la Comunicación específica para los gobiernos. Este documento
pretende simplemente, establecer lineamientos y tácticas sumamente prácticas
que permitan a los participantes de los seminarios organizados por la Facultad
de Post-grado, The Graduate School of Political Management en George Washington
University, encontrar una relación más fructífera entre los
gobiernos y los medios de comunicación. Estudiar
la comunicación para los gobiernos no es cosa fácil. A pesar de
la enorme demanda de esta clase de estudios, prácticamente no existen.
Existen, eso sí, estudios sobre periodismo, relaciones públicas,
administración pública y manejo de crisis. Todos ellos tienen algo
que aportar. En mucha de esta bibliografia podemos encontrar algunos capítulos,
artículos o referencias importantes sobre la comunicación para gobiernos.
Sin embargo, libros específicos sobre este tema, no existen más
que unos pocos. Y muy pocos. Y
la necesidad existe y no sólo en países en vías de desarrollo.
En la conferencia de Presidentes y Primeros Ministros de la Organización
para el Desarrollo Económico y Desarrollo de 1997 (Puma, 1997), el temario
de dicha conferencia se cambió y se concentró en la enorme necesidad
que tienen los países miembros de manejar sus relaciones con los medios
de comunicación. Mucho más grave es el problema cuando los gobiernos
se debaten entre enormes demandas y con muy escasos recursos económicos. Los
estudios de las Relaciones Públicas, quizás la ciencia que más
tiene que aportar para estudiar los problemás de comunicación de gobiernos,
han tenido un amplio desarrollo en los últimos cien años. Sin embargo,
sus estudios, especialmente en los Estados Unidos de América se han concentrado
sobre todo en el manejo de las relaciones públicas de las empresas. Luego
de la enorme crisis económica de los EUA de los años treinta, cuando
las grandes corporaciones fueron blanco de muchas críticas, el desarrollo
de una política de comunicación pública se convirtió
en algo vital. Durante los años cincuenta, Ronald Reagan, fue uno de los
más importantes relacionadores públicos de grandes corporaciones
privadas. En
política, también en los Estados Unidos, los primeros presidentes
que practicaron agresivas y exitosas prácticas de comunicación fueron
Franklin D. Roosvelt y John F. Kennedy. El primero, inició las ya conocidas
Ruedas de Prensa de los Presidentes y el segundo fue sumamente agresivo en su
manejo de los medios, sobre todo la televisión para el desarrollo de su
imagen. Sin embargo, las oficinas de comunicación de la Casa Blanca y el
desarrollo de políticas de comunicación sistemáticas vino
con Richard Nixon; quien, dicho sea de paso, fue sumamente restrictivo en lo que
respecta a su manejo con los medios. También lo fue su sucesor republicano,
Ronald Reagan. Nixon
y Reagan eran sumamente desconfiados de los medios de comunicación, los
consideraban muy liberales (o izquierdistas). Reagan fue famoso por evitarlos.
El, como actor y gran comunicador, no quería enfrentar el escrutinio de
los medios de comunicación y apelaba directamente al público norteamericano.
De esta manera, prácticamente nunca daba ruedas de prensa, pero se dirigía
en cadenas de televisión o simplemente entregaba el video con su mensaje
a los medios y ellos, muy reluctantes, no les quedaba más remedio que pasarlos
en sus noticieros. Reagan, implementó otra técnica muy conocida
actualmente: "photo oportunity". Esto es el acceso de los periodistas,
fotógrafos y camarógrafos a tomar fotografías, filmar y observar
pero sin derecho a hacer ninguna pregunta. Y
a Reagan le funcionó. Le funcionó en gran parte por la enorme necesidad
que tienen los medios de comunicación de tener noticias, sobre todo noticias
gráficas. Reagan entendía esta necesidad y les proveía de
materiales sumamente ricos en imágenes. Imágenes y poco contenido.
Esa es la mayor debilidad de los medios de comunicación. Impulsado por
la dinámica y éxito de la televisión, los medios disputan
un mercado voraz en su necesidad de distracción. Aun los medios de comunicación
escritos han sido marcados por esta necesidad, de ahí el surgimiento y
desarrollo de periódicos sensacionalistas y en la necesidad, aun de aquellos
medios más sobrios, de competir con materiales, que al menos den, a sus lectores,
algo de drama y espectáculo. Este
es el mundo en el que se tienen que batir los gobiernos para comunicar: llamar
la atención. Llamar la atención en temás tan complicados como el
presupuesto del estado, el producto interno bruto, una política de seguridad
social o un largo trámite para la aprobación de una ley que ni los
entendidos entienden, no tiene buenas perspectivas de éxito. Pero esta
es la realidad. Y este es el trabajo de quienes desean mejorar la comunicación
de los gobiernos para el bienestar de sus ciudadanos. Harry Trouman, en una carta
privada dirigida a su hermana escribió: "Bien,
todo lo que un presidente es, es un gran relacionador público que pasa
todo su tiempo halagando, saludando y empujando a la gente a hacer cosas que se
supone que deberían hacerlas de todas maneras." (Harry Truman in Hieber,
p.36) Este
es el principal trabajo de los Presidentes modernos. Son y deben ser grandes relacionadores
públicos. El tiempo que presidentes y ministros exitosos dedican a los
medios de comunicación sobrepasa las 15 horas a la semana. Este tiempo
no cuenta todas las consideraciones de como poder comunicar una política,
o si asumir o no una política de estado porque pueda o no pueda ser comunicada
al público. De ahí que el éxito o no de un presidente está
mucho más en función de sus habilidades y dedicación a los medios,
que en su capacidad para gobernar. "Aquellos
que quieran que el gobierno funcione mejor deben promover administradores públicos
con capacidad para comunicar y manejar las relaciones con los medios, y deben
valorar además aquellos funcionarios que tengan estas habilidades."
(Linsky, p.205) La
mayor dificultad para comunicar la tienen, en general, los ministros de estado.
Y aquí se produce un enorme dilema para un presidente: si nombrar ministro
a un técnico con mucha experiencia o nombrar a alguien con experiencia
en exposición pública. En caso de escoger el segundo, este debe
ser asesorado por técnicos. Y muchos de ellos terminan siendo grandes comunicadores
como lo fue, por ejemplo, Henry Kissinger. Si un gobernante necesita de sus ministros
para que le ayuden a realizar su difícil tarea de convencer en un medio
tan difícil, y no sólo convencer pero protegerse de los embates
de los medios o de la oposición, mejor que escoja personajes que le ayuden
en tan difícil tarea. Esto
no significa que los periodistas son personajes difíciles. Ellos hacen
su trabajo. Y su trabajo consiste en conseguir noticias que atraigan a un público.
Por supuesto el público quiere algo de drama y espectáculo. Y si
a eso sumamos que el público, no ahora, ni aquí, sino siempre y
en todas partes han tendido a ver a la política principalmente como deshonesta,
la tarea se vuelve aún más difícil. Por lo tanto, los periodistas
deben buscar noticias que se vendan y estas son: escándalos, estafas, contradicciones
y conflictos. Y la política, en cualquier parte tiene todos estos elementos.
También! La
buena noticia es que los periodistas están ahí. No me imagino la
tarea de comunicar, convencer o educar sin medios de comunicación. Se trata
entonces, de poder comunicar dificiles temás de una manera sencilla y clara. Que
pueda ser comunicada y entendida por el público. Y esta tarea no es fácil
para alguien que ha pasado horas o días desmenusando una complicada y compleja
política de estado. Pero no es tarea ni de los periodistas, ni del público
desentrañar estos temás; es deber de los gobernantes hacerlo. Y hay además
que hacerlo con algo de gracia. El
público interesado en la organización o el desarrollo de un problema
o su solución, debe recibir un mensaje con más contenido y menos
elementos visuales. El público con menos interés, sin embargo, debe
recibir más imágenes y menos contenidos." (Moffitt, p.167) La
gracia no es algo despreciable. Se trata simplemente de comunicar con gráficos,
fotos, imágenes que respalden el mensaje central. Al fin y al cabo, la
comunicación no son solo palabras. Hacer un viaje presidencial acompañado
con periodistas, ir a una zona de desastre, visitar un hospital, tiene contenido.
Un contenido que el público lo entiende. La parte más tediosa del
mensaje, la política en sí, debe realizársela en pocas palabras,
palabras que la gente entienda. "Una
producción buena de una noticia es: a tiempo, suave, facilmente descrita,
dramatica, con color y con imagenes." (Cook, p.112) Aún
así el mensaje tiene una enorme lucha por delante: la agenda. No sólo
los gobernantes deben luchar para que su agenda de gobierno sea comunicada, también
los medios luchan por la agenda entre ellos. Este trabajo se vuelve más
difícil para los gobiernos en las sucesivas crisis que enfrentan, y los
mismos gobiernos y gobernantes tienden a olvidarse de su propia agenda. Es más,
casi todos los temás que llegan al despacho de un Presidente o Ministro llegan
porque no han podido ser resueltos antes por instancias inferiores. Cuando llegan,
ya son crisis. Es el día a día del despacho. Para
salir de este día a día, muchos gobiernos han separado el trabajo
diario de las relaciones públicas con una oficina especial de comunicación.
La oficina de Relaciones Públicas en generalse encarga del trabajo del
día a día con los periodistas. Satisfacer sus consultas, apoyarlos
y ayudarles a conseguir la noticia del día. La Oficina de Comunicación,
sin embargo, tiene el deber de mantener la agenda de gobierno. La primera oficina
es reactiva y la segunda pro-activa. "(Nixon)...creó
una oficina que pudiera ser la coordinadora del mensaje principal para todo el
gobierno central. También quería una oficina que pudiera trabajar
en el desarrollo de una estrategia de comunicación, más que una
oficina concentrada en resolver los problemás y los contactos de cada día
con la prensa de Washington. La Oficina de Comunicación de la Casa Blanca
surgió de esta necesidad y fue establecida en 1969." (Alger, p.242) Para
que ambas oficinas cumplan su función deben ser muy profesionales y deben
tener acceso. Los periodistas son increíblemente perceptivos para saber
si alguien les miente y para saber si alguien sabe. Y cuando el relacionador público
no sabe que pasa, ellos buscan por otro lado, se inventan o van a lo más gráfico
y escandaloso que hallen por ahí. Y éstas son las dos normás más
importantes en la relación con los medios: estar informado y nunca mentir.
Esto no significa que se deba saber todo o decir todo. Los periodistas saben y
respetan cuando uno les dice "no lo se" y respetan cuando uno no habla
de más. "Reporteros,
editores, y su público pueden generalmente distinguir entre habladuría
y resultados. Entonces, una clave entonces para las relaciones públicas
es una buena gestión y resultados. La otra clave es ser honestos. Dirigentes
e Instituciones Públicas con reputación de ser competentes y que
hayan sabido cultivar las relaciones con la prensa y con el público tienen
menos probabilidades de ser tratados duramente por los medios aun en ocasiones
de faltas menores o crisis que seguramente vendrán." (Garnett, p.193) El
relacionador público debe estar informado de qué pasa y también
debe informar al Estado de lo que pasa con los medios. Ahí se da la relación
simbiótica. Ambos están conectados. Ambos se necesitan. Si cualquiera
de ellos obvia al otro, la sociedad en su conjunto pierde. Una persona que sabe
lo que los medios piensan o necesitan es un enorme aporte para el desarrollo de
cualquier política de estado. Y quiero insistir en el desarrollo mismo
de la política pues simplemente el comunicarle cuando todo esta terminado,
deja al relacionador sin alternativa de explicar o comunicar algo muy difícil
o contraproducente de explicar. Los
medios de comunicación necesitan a los gobiernos por información
y los gobiernos necesitan a los medios para informar. Cada uno de ellos tiene
su propia agenda. Cada uno de ellos tienen sus propias limitaciones. Mientras
no se le pueda pedir al público que no demande más entretenimiento o drama
de los medios, estos seguirán tratando de hacer su trabajo con algo ( y
en muchos casos con mucho) drama. Y mientras los gobiernos no cumplan con su deber
de comunicar complejas políticas de manera simple y atractiva, no habrá
ninguna mejora. Es el trabajo de los comunicadores públicos acercar estas
posiciones para poder comunicar y avanzar. Caso contrario pudiera pasar los que
a grandes presidentes: "El
público ocasionalmente castigará a un buen presidente que realiza
un buen trabajo como cualquiera pudiera razonablemente pedir en circunstancias
desfavorables mientras que en otras ocasiones va a premiar a un Presidente con
poca capacidad pero que es bendecido por buenas épocas." (Kernell,
p.213)
Roberto
Izurieta The Graduate School of Poltical Management The George Washington
University izurieta@gwu.edu
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