COMO VEN A KIRCHNER EN OTRO PAISES DE AMERICA LATINA
Por la lic. Doris Capurro, presidente de la consultora
Management Político y Santiago Nieto,
Director de Informe Confidencial, Quito-Ecuador.

Los países de América Latina tienen sus ojos puestos en los países del norte y poco es lo que saben acerca de lo que ocurre en la región. Muchos mexicanos, argentinos, ecuatorianos o peruanos, conocen más la política y la realidad de los Estados Unidos que la de países que a veces están a muy corta distancia y que comparten el mismo idioma y la misma cultura.

Mas allá de los estereotipos inventados por nosotros mismos, nuestras fronteras separan a veces realidades que son demasiado parecidas, pero que jurídicamente se sitúan en distintos estados. Quienes trabajamos en distintos países del continente sabemos que más allá de los límites nacionales, la gente se parece demasiado. Los procesos electorales en Chiapas, México, son más parecidos a los de Guatemala o la Sierra Ecuatoriana que a los del Distrito Federal Mexicano. Otro tanto pasa con los procesos electorales en Misiones, Formosa o Entre Ríos, que son más semejantes a los de varios países latinoamericanos que no han vivido los fenómenos propios de mega ciudad, como Buenos Aires.

América Latina es más homogénea y tiene más raíces comunes que los estados que conforman la unión europea. Pero la actual organización del mundo hace que seamos vecinos distantes. Sin embargo, en los últimos años, la crisis globalizada ha contribuido para nos conozcamos un poco más entre nosotros y para que nos preocupemos de nosotros. Varias instituciones académicas y de estudios políticos han tomado contacto entre sí y las experiencias de un país latinoamericano alimentan las de otro.

En distintos seminarios en los que hemos participado expertos de la Consultora Política, Informe Confidencial, cuya principal base está en Ecuador y la consultora argentina Management Político, nos hemos propuesto analizar lo que piensan los latinoamericanos acerca de la política y de los dirigentes políticos de otros países de la región.

En este artículo entregamos los resultados de algunas preguntas aplicadas por Informe Confidencial en el Ecuador, en una encuesta que se realizó en las dos principales ciudades de este país, Quito y Guayaquil hace algunas semanas. Las dos ciudades en las que se realizó el trabajo representan a las dos grandes realidades del país. Quito es la capital, ciudad ubicada en la montaña y sede del poder político del país donde sus ciudadanos suelen informarse más acerca de la política y se preocupan más de estos temas que los guayaquileños. Guayaquil es la ciudad más grande del país, el puerto principal, centrado en el comercio. Sus habitantes se preocupan más por los temas comerciales y económicos que por los políticos.

Empezamos por averiguar cuál es la imagen del Presidente Argentino entre los ecuatorianos. En lo que a esto respecta, casi cuatro de cada diez ecuatorianos no tienen idea de quién es el Presidente Argentino. Esto contrasta siempre con los datos sobre Estados Unidos: casi todos los ecuatorianos saben quién es el Presidente Norteamericano.

En Quito, la imagen de Kirchner es menos buena que en Guayaquil, mientras un 34% de los quiteños dice que tiene una buena imagen del Presidente Argentino y un 30% que tiene una mala imagen de él, en Guayaquil un 37% tiene una buena imagen y un 24% una opinión negativa. En el Puerto, la imagen mejora mucho entre quienes están más informados: el 62% de los que han acabado los estudios universitarios simpatizan con él, mientras solo un 13% lo rechaza.

Lo que más se ha publicado en la prensa ecuatoriana sobre el actual gobierno argentino es que ha sido firme frente a una de las instituciones internacionales más impopulares en el país, el Fondo Monetario Internacional. Es probable que esto explique que una amplia mayoría considere que Kirshner es un buen Presidente en Argentina. El 54% de los quiteños y el 53% de los guayaquileños dicen que es un buen presidente, en contra de la opinión de un 22% de quiteños y un 20% de guayaquileños.

Argentina es uno de los sitios preferidos de turismo de los ecuatorianos que con una moneda dolarizada, acceden a un país que cuando estaba con la moneda dura, era inalcanzable para los ecuatorianos que ganaban en sucres. Su percepción de lo que ocurre con la economía argentina, está en muchos casos influida por lo que dicen los numerosos turistas que se desplazan actualmente a Río de la Plata. Desde su punto de vista, antes, Argentina estaba más barata y su economía mejor, ahora está cada día más cara. Probablemente esto influye para que los porcentajes no sean tan favorables a Kirchner cuando se evalúa su política económica. La mitad de los ecuatorianos piensa que la economía argentina está ahora mejor y un tercio que está peor que antes.

El Ecuador vivió hasta 1998 un estado de guerra con Perú que duró 150 años. El proceso de paz fue lento y trabajoso. Los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro jugaron un papel importante para que se lograra firmar una paz que cuenta con el abrumador apoyo del pueblo ecuatoriano. Dos presidentes extranjeros, Fernando Enrique Carsodo del Brasil y Carlos Menem de Argentina fueron quienes más colaboraron para que ese proceso llegara a culminar positivamente. Es por esta causa que Menem es muy bien recordado por los quiteños, principalmente ocupados por la política. Las acusaciones por corrupción que han aparecido con frecuencia en la prensa internacional, no han logrado opacar ese buen recuerdo del ex mandatario argentino que ayudó a que el país viva la paz. Es por eso, que cuando comparamos a los dos presidentes, una mayoría de quiteños prefiere a Menem frente al actual Presidente. El tema de la paz tuvo muchos más detractores en Guayaquil. Los principales líderes de esa ciudad eran reticentes al proceso y actualmente son más los guayaquileños que prefieren a Kirchner sobre Menem. En esta pregunta, son los electores ecuatorianos menores de 37 años los que más aprecian a Menem. Fueron ellos el sector de ecuatorianos que más entusiastamente apoyó el proceso de paz.

Dice alguien que los países latinoamericanos nos queremos mucho cuando no tenemos una frontera en común. Cuando los argentinos pensamos en Chile, viene a su cabeza el conflicto limítrofe, cuando pensamos en Paraguay la Guerra de la Triple Alianza. Cuando los ecuatorianos piensan en Colombia y en Perú recuerdan lo que les han dicho en las escuelas acerca de los injustos tratados de límites con Perú y Colombia.

Ecuador y Argentina nunca han mantenido un conflicto. Son varios los nombres de personalidades argentinas que dan un sabor dulce al encuestado cuando se mencionan sus nombres. El General Perón fue un líder continental que proyectó su imagen de manera contundente, Menem ayudó a la paz, Gardel sigue cantando en el Ecuador cada día mejor y Susana Rinaldi, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Charly García, Borges, Sábato, Marechal, Cortazar y otros tantos, son nombres que los ecuatorianos conectan con un país que ha dado a luz grandes latinoamericanos. Por eso, no es extraño que una abrumadora mayoría simpatice con Argentina y los considere un país realmente amigo. No es extraño en el Ecuador organizar una parrillada y comer un bife de chorizo, unos chinchulines o una molleja.

Las atrocidades de los militares que gobernaron la Argentina hace pocas décadas son rechazadas por todos y el país se polarizó de la vergüenza cuando un descalificado que, representaba diplomáticamente al Ecuador, invitó a una noche de farra a uno de los responsables de los crímenes de la Dictadura Argentina. Los ecuatorianos son muy sensibles al tema de los derechos humanos y el infortunado incidente tuvo un rechazo unánime y furibundo.

Pero por qué es importante conocer y construir la imagen del país en otros países de América Latina?
Porque si la Argentina es un país querido, con un presidente bien evaluado, con nexos positivos que se encuentran en la memoria de la gente, como ocurre en el caso analizado del Ecuador, se podrán promover políticas de promoción turística, inversiones, exportaciones y proyectos conjuntos, que redunden positivamente para el país.